miércoles, 19 de agosto de 2026

¿Has sentido la parálisis del sueño?

Hola. Dije que iba a hacer un resumen de los últimos años, pero me voy a saltar un poquito esa idea y voy a compartirles algo que me pasó y que, de alguna manera, me invitó a volver a mi luz. Desperté en la madrugada y no lograba volver a dormirme. Me estaba costando mucho conciliar el sueño y, de repente, sentí que me iba a las profundidades. Esta vez sí me dormí, pero después ocurrió algo muy extraño: mis sentidos comenzaron a despertar antes que mi cuerpo. Podía escuchar, podía percibir lo que estaba pasando, pero no podía moverme. Intentaba abrir los ojos y tampoco podía. Al principio no sentí tanto miedo. Era más bien una sensación extraña, como estar intentando entender qué está pasando pero no poder hacer nada. Comienzas a escuchar más de cerca los sonidos, como si estuvieran a tu lado y, en mi caso, sentía como si algo estuviera sobre mi cama, caminando hacia mí. Entonces me comencé a sentir más nerviosa. Por un momento vino a mi memoria el guardián de la familia: un perrito precioso que amamos y que, hace unos nueve años tuvimos que darle descanso por una enfermedad muy fuerte. Recordé cuando se subía a la cama y jugábamos juntos. Fue un momento lindo pero yo seguía sintiéndome extraña. Era como si estuviera tratando de atar cabos, me preguntaba ¿Qué esta pasando? ¿dónde estoy?... Luego la sensación se volvió aún más difusa, sentía como una nebulosa sobre mi cabeza, escuchaba unos sonidos un poco perturbadores, finalmente logré abrir los ojos y comencé a reflexionar sobre lo que había sentido. Me quedé nuevamente dormida y entonces volvió a suceder. La parálisis había regresado. No podía creer que me estuviera pasando dos veces seguidas, al menos no recuerdo haberlo vivido antes. Pensé: Bueno se va a repetir, seguramente volveré a sentir al perrito... Pero no fue así, esta vez fue un poco más tenebrosa, sentía nuevamente una presencia, no podía identificar qué era ni qué quería, comencé a orar, entré un poco en pánico y me decía: no me puedes hacer nada porque yo soy un ser de luz, me imaginaba envuelta en luz y aunque me sentía en peligro procuraba estar en calma, sentí esa presencia a mi lado izquierdo y percibí como si me fueran a conectar a algún aparato, tomé fuerzas de mi espíritu, respiré y logré salir. Fue muy muy incómodo. Después de vivirlo dos veces en una misma madrugada, comencé a buscar explicaciones. Encontré que algunas personas lo viven desde lo espiritual y otras encuentran tranquilidad al comprenderlas desde el funcionamiento del sueño. Yo creo que podemos permitirnos las dos cosas. Hay un dato que me pareció curioso: durante los sueños pueden aparecer recuerdos de hace muchos años, especialmente aquellos que han sido significativos para nosotros, tal vez eso también sea parte de lo que somos: incluso cuando no entendemos del todo lo que está pasando, nuestra mente busca aquello que conoce, aquello que ama y aquello que nos hace sentir un poquito más seguros. En medio de algo que no podía controlar ni comprender, terminé recordando algo que sí podía reconocer dentro de mí. El amor, la calma, la confianza y esa sensación de que, aun en medio de lo desconocido, hay una parte de mi que sabe cómo volver a casa. Y fue bonito que, en medio de todo aquello, apareciera mi pequeño guardián.

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